El 24 de marzo se cumplen 34 años del inicio del denominado Proceso de Reorganización Nacional. Este período demostró la violencia de la que es capaz de ejercer el aparato gubernamental cuando excede sus funciones esenciales y procura controlar a todo, y a todos, sin frenar ante derecho alguno.
Para el Partido Liberal Libertario, se trata de una etapa de la Argentina que dejó en claro lo destructivo que puede llegar a ser un Estado, ya sea por su acción directa o por la ambición de otros en tomar el control de este. Es, en definitiva, la justificación más evidente de que todo gobierno debe tener límites en su accionar: ningún aspecto de las relaciones sociales (económicas, culturales, políticas) debería depender de la voluntad estatal si realmente se desea un futuro de prosperidad, libertad y paz.
Juan Bautista Alberdi, padre de la Constitución Nacional, ya hace más de un siglo advertía sobre el uso injustificado de la fuerza: "todos los crímenes públicos contra la libertad del hombre han podido ser cometidos no sólo impune, sino legalmente, en nombre de la Patria omnipotente, invocada por su gobierno omnímodo".
Ante hechos como los sucedidos en aquella época, incluso durante el período "democrático" de María Estela Martinez de Perón, se hace aún mas evidente la necesidad de contar con una representación que defienda los derechos de las personas frente a la permanente vocación expansionista del aparato estatal. El PL promueve, entonces, un gobierno limitado como camino a una sociedad en donde reine la paz y la armonía entre los argentinos.



