El gobierno porteño pretende reajustar automáticamente el ABL cada año, porque necesita recaudar más para que su presupuesto no resulte deficitario.
El Partido Liberal Libertario considera que proveer los servicios de alumbrado, barrido y limpieza tiene el mismo costo en cualquier lugar de la ciudad y sólo difiere conforme a los metros del frente de la vivienda.
Los gobiernos paternalistas se erigen en costosos entes burocráticos distribuidores de supuestos "beneficios sociales". Para ello recurren a las "valuaciones de mercado" instalando impuestos progresivos y discriminatorios a través del componente inmobiliario.
Hay una ausencia de relación causal entre el impuesto que se pretende cobrar y el servicio efectivamente prestado.
Sostenemos que, si cada contribuyente conociera el monto que paga para solventar la supuesta filantropía estatal, poco quedaría del mito de la gratuidad. Esto sucede porque no importa el servicio que se presta sino gravar el patrimonio ajeno, como si el gobierno fuese un ser superior que castiga o recompensa a unos en beneficio de otros.
El PL no pretende eliminar el sistema tributario, sino introducir características propias del intercambio pacífico entre las personas. Un tema es administrar la cosa pública y cobrar por los servicios prestados, y otro son los procedimientos brutales de tributación.



