Un partido basado en principios

Los tres pilares del Partido Liberal Libertario

Nuestros principios se resumen en "Derechos Individuales, Mercados Libres y No Agresión", todos ellos interrelacionados e interdependientes.

Derechos Individuales

La defensa de los derechos individuales es uno de los pilares en los que se apoya el PL. Hombres y mujeres deberían ser libres para seguir el plan de vida que deseen mientras sus conductas sean pacíficas. Esto incluye, pero no se limita a, el derecho a la vida, a la libertad, a la propiedad, a la privacidad y a la búsqueda de la felicidad. Son derechos inalienables e imprescriptibles, que no pueden ser restringidos por los gobernantes. La importancia de respetarlos en una sociedad libre es absoluta.

En los gobiernos a los que estamos acostumbrados predomina la noción de que los planes de vida de algunos pueden ser sacrificados por los planes de vida de otros (que en general son los amigos del poder), forzando a individuos a ciertas conductas o a financiar determinados proyectos. Si bien utilizan el lenguaje de los derechos, en realidad muchos son más bien "anti-derechos" o "derechos que niegan derechos", dado que para cumplir con ellos es necesario coartar las libertades de las personas.

Los derechos individuales (aquellos que funcionan para restringir el poder, y no para incrementarlo) son indispensables para una sociedad libre, abierta y próspera. Los gobiernos deben garantizarlos y respetarlos, para así alcanzar una real igualdad de derechos y una igual libertad. Al decir de Immanuel Kant, cada individuo es un fin en sí mismo, y como tal no debe ser tratado meramente como un medio para los fines de terceros.

Mercados Libres

"Mercado" es simplemente otra palabra para definir las relaciones voluntarias que se dan en un marco de libertad dentro de la sociedad civil. El mercado es el proceso por el cual los hombres y mujeres eligen satisfacer sus necesidades. Es el marco donde se dan los intercambios que permiten mejorar la calidad de vida de las personas. El carácter voluntario de estas relaciones es único.

Lamentablemente, las políticas estatistas y autoritarias que desde siempre han prevalecido en nuestro país no han hecho otra cosa que obstruir estos acuerdos voluntarios, distorsionando las preferencias de la gente y beneficiando al establishment político y económico. Un mercado verdaderamente libre es el enemigo del corporativismo, del empresariado prebendario y de los monopolios, ya sean de empresas estatales o de empresas privadas protegidas o privilegiadas por el poder estatal.

Es insensato y paternalista pretender que el Estado pueda planear la vida de las personas mejor que ellas mismas. La planificación estatal no puede arrojar mejores resultados que la descentralización de los acuerdos voluntarios.

El Estado interviene en los libres intercambios creando privilegios, desarmando los pilares de la prosperidad y condenando a la sociedad a vivir en la miseria, a vivir de limosnas y a perder su libertad. El Partido Liberal Libertario entiende que el mercado y sus libres intercambios son la única alternativa respetuosa de la voluntad del individuo y del fruto de su trabajo.

No Agresión

Desde el PL creemos que el camino para alcanzar la libertad y la paz es la eliminación de la agresión individual e institucional. Que ninguna persona o grupo tiene derecho a iniciar el uso de la fuerza, se trate de violencia física o amenaza de ella, sobre otra persona o sobre su propiedad legítimamente adquirida (fruto del respeto a este principio).

Defendemos el derecho de hombres y mujeres a no ser agredidos, ni por otros individuos, ni por colectivos que se arrogan la representación de una mayoría. Las mayorías no pueden violar los derechos de una minoría solo por ser mayoría. Ya lo decía el padre de nuestra Constitución J. B. Alberdi, "el derecho de mil no pesa más que el derecho de uno solo en la balanza de la justicia; y mil derechos juntos no pueden hacer que lo que es crimen sea un acto legítimo". Nuestro compromiso con la libertad se puede ver reflejado con nuestro compromiso con este principio.

El objetivo al que apuntamos es simple: que esa agresión a la que se ve la sociedad expuesta todos los días sea reducida al mínimo posible. No se puede concebir una vida próspera y en libertad, en un contexto donde prevalecen las relaciones basadas en la violencia o la amenaza.